domingo, 25 de abril de 2010
25 de abril.
Apareció en la vida de la pequeña por casualidad. Ahora ella, se despierta cada día dispuesta a hacer de él, el resto de su vida.
martes, 20 de abril de 2010
20 de abril.
Hoy la pequeña quiere dar un mensaje. Dice así:
"Cuando él respira, te supera. Cuando él sonríe, te eclipsa. Cuando él me mira... desapareces."
La pequeña dice que duele cuando no la mira.
miércoles, 7 de abril de 2010
7 de abril.
Y hoy, todo vuelve a derrumbarse. La pequeña dice que podría escribir un decálogo sobre cómo hacer una puta montaña de una mierda de grano de arena .
lunes, 5 de abril de 2010
5 de abril.
Puedo verla estremecerse. Son sentimientos que ella creía olvidados y que de repente se muestran en todo su esplendor. ¿Quién lo iba a decir? La pequeña ha estado a punto de olvidar el sonido de sus propios latidos.
lunes, 22 de marzo de 2010
22 de marzo.
Ella es feliz en su burbuja. Los colores parecen más brillantes dentro de ella.
Lo que vaya a pasar cuando explote, eso...eso ya se verá.
lunes, 15 de marzo de 2010
15 de marzo.
Sonríe otra vez. Una de esas sonrisas de la pequeña. De esas que iluminan todo lo que tienen delante. Parece ilusionada y yo empiezo a creerme que quizás haya esperanzas.
domingo, 7 de marzo de 2010
7 de marzo.
La pequeña dice que se cansa de pedirle abrazos. Creo que empieza a darse cuenta de lo que llevo tanto tiempo intentando que entienda. Los abrazos no se piden. Se dan.
viernes, 5 de marzo de 2010
5 de marzo.
Bum bum, bum bum.
La pequeña me coge la mano y la deposita a la altura de su corazón. Me mira asombrada, como si no pudiese creer que debajo de su piel, su pequeño corazón, lleno de remiendos, aún late.
jueves, 4 de marzo de 2010
4 de marzo.
La pequeña hoy...sonríe. No sabe por qué pero se le escapa la sonrisa sin poder evitarlo.
A mí me conmueve verla así, con esa sonrisa de oreja a oreja que ilumina el mundo.
martes, 2 de marzo de 2010
2 de marzo.
La pequeña mastica la vida esperando a que llegue el día en el que su corazón deje de latir por él. Ya no son tan intensos como antes, dice que ya no se consume día a día murmurando su nombre.
Yo no sé si creerla. Se ha levantado tantas veces tras sus estrepitosas caídas que ya no puedo bajar la guardia. No sé cuando tendré que volver a reconstruirla a base de abrazos, no sé cuantas veces más podrá soportar que lo haga sin que acabe por romperse definitivamente.
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